Installation view  Foreground: Mercedes Azpilicueta,  Bestiare of Tonguelets , 2018, installation, variable dimentions. Pernod Ricard Fellowship 2017 / Villa Vassilieff, Paris. With the contribution of Lucile Sauzet and Emmanuelle Lafon.  Background: Jill Mulleady,  Untitled , 2015, Oil on Canvas, 142 x 172 cm
       
     
  BÓVEDA GAGÁ, Ana Vogelfang   Curator: Daniela Brunand  CENTRO CULTURAL RECOLETA  April - June 2017  Link to exhibition catalogue:   https://www.dropbox.com/s/em9b8b33etgnr7x/Ana-Vogelfang_Boveda-Gaga_2017.pdf?dl=0       Intromisión al Prólogo a lo nunca visto, de Macedonio Fernández   El género de lo nunca habido, el de tan frecuente invocación, lo sin precedentes, será estrenado, pues él mismo nunca existió, nunca hubo lo nunca habido, en el corriente año y como es justo en Buenos Aires, la primera ciudad del mundo viniendo del campo inmediato, la única ciudad que se presta para conclusión de una vuelta al mundo empezada en ella y lo mismo para concluir las empezadas dondequiera, como lo han descubierto sucesivamente varios inexorables circundantes terráqueos, con vuelta al mundo anunciada partiendo de Berlín o de Río de Janeiro, que se consumó, sin ostentación indiscreta para este tramo, queda y quedamente con desprecio de todo lo demás de andar, en las calles, tranvías  y empleos públicos de Buenos Aires, con casita, casamiento, prole, lo que tiene tanta redondez y heroísmo como la ejecución del furioso anuncio de dar toda la vuelta.  La humanidad pondrá por fin sus ojos en lono visto, en una muestra de lo nunca habido; no será un puente de no mojarse, una fri- aldad conyugal, una guerra religiosa entre gente sin religión, u otras cosas no vistas. Se verá realmente lo nunca visto, no se trata de fantasía, es otra cosa. Es la historia de una de las 250 parcelas divididas en ocasión de la segunda fundación de Buenos Aires por Juan de Garay, deglutida y convertida en pinturas.  Tal colección de sucesos se encerrará dentro de ella que no dejará casi nada para el suceder en las calles, domicilios y pla- zas, y los diarios faltos de acontecimientos tendrán que conformarse con citarla: «en la novela de la “Eterna” ayer a media tarde se produjo el siguiente coloquio»; «se encuen- tra esta mañana sonriente la Dulce-Perso- na»; «el Presidente de la Novela, reporteado en vista de los rumores circulantes entre sus numerosos lectores, se sirvió manifestarnos que positivamente lanzará hoy su plan de histerización de Buenos Aires y conquista humorística de nuestra población para su salvación estética».  Y asumirá en un programa pictórico del futuro la densidad entera de la arquitectura y sus usos. El espíritu primitivo de la regla de San Francisco y las bóvedas de arista, las ventanas triangulares del Hard Rock y los pináculos de la capilla magenta. El arte del futuro será contemporáneo y, al quererse contemporáneo anulará el tiempo comprim- iéndolo al presente y deberá estar en todas partes al mismo tiempo (César Aira, 2016). Entonces nacerá bóveda gagá. Sus estrate- gias serán la cita, el anacronismo, el contra- bando, el abaporurismo.  Esta novela que fue y será futurista hasta que se escriba, como lo es su autor, que hasta hoy no ha escrito página alguna futura y aun ha dejado para lo futuro el ser futur- ista en prueba de su entusiasmo por serlo efectivamente cuanto antes –sin caer en  la trampa de ser un futurista de en seguida como los que adoptaron el futurismo, sin comprenderlo, en tiempo presente– y por eso se le ha declarado el novelista que tiene más porvenir, todo por hacer, apresurami- ento genial suyo que nace de haber pen- sado que con el progreso de todas las velocidades la posteridad no se ha hecho contemporánea y ya está, para cada obra, en la última edición periodística del día de aparición.  Sinceramente, es hermoso este cambio, es arte por el arte y arte para la crítica, que es nuevamente arte por el arte. El horrible arte y las acumulaciones de gloria del pasado, que existirán siempre, están todas conteni- das en una sala.  Libres del realismo cientificante de Ibsen,víctima de Zola, inventaremos ruinas para ser exhibidas como en un museo de arque- ología o de historia de alguna civilización antigua digna de ser puesta al alcance de la comunidad. Proyectaremos un pasado a designio presente y decidiremos qué frag- mentos de muros sobrevivirán.  Daniela Brunand